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Carta del presidente

Carta del presidente

Al cierre del 1T2021 la evolución del Covid-19 continúa condicionando nuestras vidas, la marcha de la economía y también la evolución de los mercados financieros.

Estimado cliente/a,

Al cierre del 1T2021 la evolución del Covid-19 continúa condicionando nuestras vidas, la marcha de la economía y también la evolución de los mercados financieros. Cuando se cumple un año del inicio de las restricciones obligadas por la enfermedad, aumenta una razonable confianza de que en el 2S2021 se confirme la recuperación económica al normalizarse progresivamente la actividad de los sectores más golpeados.

Tras 12 meses de pandemia las carteras de activos financieros gestionadas por EDM han superado ampliamente las valoraciones de entonces. El decidido apoyo de los poderes públicos (gobiernos y bancos centrales) ha generado, junto al progresivo despliegue de las vacunas, el imprescindible apoyo para alcanzar la orilla de la normalidad permitiendo que la calidad de los activos en que invertimos el capital que Vd. nos ha confiado sea reconocida en los mercados.

Concentrarse en la recuperación: expansión sincronizada

Los mercados financieros a partir de noviembre adquirieron el convencimiento de que la distribución de las vacunas transformaría la pandemia: un acontecimiento dramático aunque de duración limitada y, en consecuencia, se posicionaron para el escenario de recuperación.

Ahora, al cierre de 1T2021 los inversores siguen con ansiedad el proceso de vacunación, su impacto en los contagios y, en definitiva, si se confirma la recuperación tan esperada. Esta espera ansiosa domina el sentimiento de los inversores y se ve sometida a la ducha escocesa de noticias contradictorias sobre la velocidad de la vacunación especialmente en Europa, donde es más lenta de lo anunciado.

Las nuevas restricciones a la movilidad en toda Europa, tras las vacaciones de Navidad, añaden nerviosismo pues confirman que el 1T2021 será de nuevo de crecimiento débil o negativo.

Los inversores deben levantar la mirada y concentrarse en la recuperación global en curso. Los planes de apoyo de los Gobiernos para relanzar la economía han sorprendido por su contundencia, muy lejos de la timidez que, sobre todo en Europa, presidió la reacción tras la gran Crisis Financiera de 2008.

El Plan Biden en EEUU supera todo lo imaginado previamente y constituye un “súper bazooka” que propulsará el crecimiento de la economía norteamericana más de un 6% en 2021. Y la Unión Europea, gracias al Fondo Next Generation crecerá por encima del 4%. China camina hacia un crecimiento superior al 8%. Esta expansión sincronizada tiene escasos precedentes en las últimas décadas y nos remonta al periodo posterior a la II Guerra Mundial.

El impulso cíclico de recuperación produce entusiasmo por las perspectivas de crecimiento, pero también recelo por el riesgo que la combinación de gasto público y barra libre de liquidez derive en una reaparición de la inflación tras décadas de práctica inexistencia.

Las expectativas de inflación y su impacto en los tipos de interés

Muchos destacados observadores y economistas han puesto por escrito que el cocktail fiscal y monetario augura la reaparición de la inflación. Esta es una preocupación básicamente norteamericana por su bajo nivel de paro y por la contundencia del apoyo a la economía. En Europa todo es más modesto y transcurre más lentamente.

Nadie sabe a ciencia cierta si esos temores se materializarán. Creemos que están justificados, si bien la opinión está dividida entre los deflacionistas y los inflacionistas. Es perfectamente compatible que ambas escuelas de pensamiento acierten: recuerden el periodo de bajo crecimiento e inflación (“stagflation”).

¿Por qué es relevante este debate? Para los inversores en Renta Fija la perspectiva de una inflación que erosione el valor de los intereses percibidos les pone de los nervios y, para protegerse, exigen una mayor rentabilidad mediante caída del precio de los bonos. Es lo que ha ocurrido en las últimas semanas, como muestra el Gráfico adjunto.

Las réplicas también llegan a las acciones. Como es sabido el valor de una acción (y de una empresa) es el valor presente de los beneficios futuros esperados. Este valor baja cuando la tasa de descuento sube. Es lo que ha provocado una corrección en las empresas cuyo valor depende, sobre todo, del crecimiento a largo plazo de sus beneficios. Por ejemplo, las empresas tecnológicas.

Los beneficios: vuelta al 2019

Las publicaciones de resultados del 4T2020 han estado en línea con el continuo proceso de evaluación y ajuste efectuado por EDM a lo largo del año. En lo sustancial recogen un año de caídas de Beneficios por Acción (BPA) aunque no pérdidas. Pero también un optimismo generalizado para 2021 aunque mucha prudencia sobre su cuantificación.

Nuestras previsiones de recuperación de BPA en 2021 en las carteras de Renta Variable de los fondos de EDM se recogen en el Cuadro.

Aunque el crecimiento que prevemos para 2021 pueda sorprender, es preciso anotar que se compara con un año horrible en 2020 y que, en definitiva, únicamente significa volver al nivel de 2019. Y, por cierto, antes que la totalidad de las economías gracias a la excepcional calidad de nuestra selección.

Perspectivas para el año

Los mercados son imprevisibles a corto plazo y, en consecuencia, es preciso siempre invertir a largo plazo. Razonando así, la evolución de los negocios es lo determinante para el éxito de la inversión. Por contra, a corto plazo los tipos de interés tienen mayor influencia en la inversión táctica. Es pues perfectamente compatible que los BPA de algunas compañías crezcan más deprisa que las cotizaciones: en este caso esas acciones se abaratarían. Es lo que puede ocurrir en 2021 si la evolución ya iniciada de los tipos de interés prosigue y se consolida.

Por ello, algunos inversores están redirigiendo sus inversiones hacia empresas de negocios más cíclicos cuya menor visibilidad de crecimiento a largo plazo se ve compensada por un impulso rápido cuando la economía se recupera. Esta rotación es probable que se prolongue a lo largo de 2021.

Seleccionar empresas en un entorno de imprevisibilidad

La exigencia de mayor rentabilidad de los inversores de Renta Fija, de acentuarse en el futuro, dibuja un panorama poco atractivo para esta clase de activo, salvo para plazos muy cortos y/o emisiones indiciadas con la inflación. Naturalmente, esto afecta, sobre todo, a la Deuda Pública y/a los Bonos de máxima calidad (IG). No tanto a la RF de Alto Rendimiento (HY).

Un entorno moderadamente inflacionista no es necesariamente negativo para la Renta Variable siempre y cuando los aumentos de costes puedan ser repercutidos en los precios protegiendo así los márgenes empresariales. Pero no todas las empresas están en condiciones de hacerlo y por ello la selectividad es, una vez más, la clave de la inversión exitosa.

A este respecto, la diversificación continúa marcando nuestra política. Una cartera global de RV en EDM está integrada: (1) por empresas de elevado crecimiento (28%); (2) empresas de crecimiento estable y previsible (32%) y (3) también por otras de mayor ciclicidad (40%). Todas ellas tienen en común una elevada calidad y, en consecuencia, son aptas para inversores conservadores.

En este sentido, recordar una vez más que el estilo de inversión de EDM descansa más en la inversión en empresas de excepcional calidad que en intentar correr por delante del mercado. Nuestra experiencia nos enseña una y otra vez que esto es tarea imposible y 2020 ha sido de nuevo buena muestra de ello.

Concretamos así nuestra misión como empresa: aspirar a un mejor futuro financiero de nuestros clientes y de las empresas en que invertimos, y ayudar a que el aumento de su riqueza revierta en el progreso de toda la sociedad.

Agradeciendo su confianza, le saludamos atentamente.

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