La guerra en Ucrania ha incrementado el nivel de incertidumbre, provocando una lógica ansiedad en los mercados. Esto ha generado caídas generalizadas, que se suman a las registradas desde principios de año ante el inminente cambio de rumbo en la política monetaria de los Bancos Centrales para frenar una inflación que está siendo más persistente de lo que se pensaba inicialmente. Esta comprensión de múltiplos no ha sido homogénea, con una ligera mayor afectación a las bolsas europeas en relación con Estados Unidos, y en donde ciertos sectores cíclicos han tenido un comportamiento relativo mejor.
Al efecto psicológico que supone tener un conflicto bélico en Europa, se suma el impacto real que tendrá la subida en los costes de la energía y las materias primas agrícolas sobre el conjunto de las economías. Se trata de un shock de oferta con especial afectación en el sector industrial y que supone atemperar la recuperación de las economías mundiales tras la pandemia. Los efectos de esta inflación de costes sobre las compañías y el conjunto de la economía dependen en gran medida de como de rápido se normalicen estos mercados, pero previsiblemente obligue a muchas empresas del sector manufacturero e industrial a revisar sus guías de beneficios para el presente ejercicio. Por último, la guerra añade incertidumbre con respecto al curso final de la política monetaria a medio plazo, y cuyos cambios tienen una fuerte afectación a los múltiplos.
Debido a nuestro estilo de gestión, consistente en invertir exclusivamente en los mejores negocios, nuestras carteras están relativamente poco expuestas a los cambios en el ciclo económico o variaciones bruscas de variables exógenas, como pueda ser el precio del petróleo. La ponderación del sector industrial en nuestros fondos es relativamente limitada, y se trata siempre de compañías de calidad, rentables, con una posición de dominio en sus mercados, y que en consecuencia cuentan con herramientas para absorber este tipo de eventos en su cuenta de explotación. De esta forma, y pese a que la crisis en Ucrania pueda suponer revisiones a la baja con respecto al crecimiento económico en 2022 y muy especialmente para con el crecimiento de beneficios en el sector industrial, su impacto sobre el conjunto de las carteras es bajo.
Destacamos como ejemplo de compañía industrial el caso de Air Liquide, que tenemos en la cartera del fondo EDM Strategy. por su capacidad de fijación de precios (pricing-power) para compensar las tensiones inflacionistas y transferir el aumento de los costes de energía a sus clientes. El incremento de precios en el 4º trimestre ha sido del +7%. En 2021 los costes energéticos fueron 2Bn EUR más altos que en 2020, este incremento es la mitad del EBIT de la compañía, lo que da una idea de la efectividad para trasladar precios.
Estamos experimentando un episodio de gran volatilidad de los mercados por un repunte de la incertidumbre, pero que no supone un deterioro en la solvencia de los fondos propios de las compañías, ni que suponga una alteración en las tesis de inversión de los activos en los que estamos invertidos, lo que hace que el momento actual suponga una oportunidad para comprar negocios de enorme calidad a descuentos muy atractivos con respecto a su valor razonable.